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Who the fuck is Alice?



Hace un tiempo que no comento una película de estreno en el blog, pero creo que la ocasión lo requiere, porque "Alicia en el país de las maravillas" de Tim Burton no me ha parecido ni la genialidad que seguramente les parecerá a algunos de los fans más acérrimos del creador de "Bitelchús" ni el bodriete infumable que le ha parecido a una parte importante de crítica y público, aunque está claro que no se trata de una de las obras más logradas de su director.

Y es que , al contrario que otros remakes, adaptaciones y nuevas versiones, el filme de Burton o, más concretamente, el guión de Linda Woolverton, tiene una tesis. Y esto, a priori, lo hace más interesante que muchas de esas otras producciones que sólo buscan aprovechar un título ya conocido sin tener absolutamente nada que aportar. Repito, a priori. Ya que esa tesis tiene que ser muy potente si tiene que justificar muchos sacrificios.

Se ha acusado al director y a la guionista de no entender o no saber captar el espíritu del cuento y puede que sea así. Pero también puede ser que lo entiendan perfectamente pero que su intención fuera hacer otra cosa. El problema radica en que esa otra cosa supone renunciar a casi todo lo que hace especiales a los libros de Carroll.

A pesar de su título, "Alicia en el país de las maravillas" no es una adaptación canónica de la obra, ni de su continuación "A través del espejo". Se trata de una especie de secuela/reformulación de ambas que guarda alguna similitud con la también fallida y hoy casi olvidada "Hook".


De manera análoga al filme de Spielberg, la cinta de Burton trata de explorar lo que ocurre con Alicia cuando se hace algo más mayor, y esto se refleja tanto en su vida real como en el mundo imaginario. Aunque ahí se acaban las semejanzas de ambas películas ya que, mientras "Hook" partía de un presupuesto más chocante para al final reivindicar lo mismo que el clásico "Peter Pan" de Disney (no he leído el original de Barrie, pero parece claro que Spielberg reciclaba la estética de la adaptación animada), la Alicia de Burton va más allá y trastoca el tono de la historia y su esencia. Así, el país de las maravillas que Alicia conoció de pequeña es ahora un sitio lúgubre y en ruinas, dominado por la tiránica Reina Roja.

Así pues, el guión de Woolverton toma la parodia de poema épico "Jabberwocky" ("El galimatazo"), que aparece en "A través del espejo", como base de una historia épica a lo "Crónicas de Narnia". Introduce un argumento donde no lo había, a costa de sacrificar el espíritu. No debe extrañarnos, pues, que dicha historia sea tratada casi totalmente en serio por guionista y director ya que, como muestra un revelador flashback, Alicia no entendió nada cuando era pequeña y por lo visto, los admiradores y lectores de la obra de Carroll tampoco. Si en la nueva película no hay apenas humor ni diálogos absurdos no es sólo por la falta de ingenio de sus creadores, sino quizá porque Alicia se ha hecho adulta y lo que antes le parecía un juego se ha convertido en un peligro real.

En esa misma línea se pueden entender decisiones casi sacrílegas como las de dotar de nombres propios o de un pasado a personajes tan icónicos como la Oruga, el Conejo Blanco o el Sombrerero Loco. Son personajes "reales" que habitan en ese mundo, a los que la joven Alicia podría haber descrito por su especie y características, sin preocuparse de sus verdaderos nombres.


La cuestión es que esta aproximación choca con la intención de que el filme sea también una secuela de los libros y de la película de Disney, con lo cual la mezcla de lo viejo y lo nuevo, introduciendo cosas del original junto a las nuevas aportaciones, hace que el resultado sea fallido y chirriante. El hecho de adoptar una narrativa más "lógica" hace que incluso la introducción de locura gratuita (como en la incomprensible escena en la que los personajes de la corte de la Reina Roja pierden partes de su cuerpo) resulte a veces fuera de lugar.

De este modo nos encontramos con una de las adaptaciones más lineales y menos episódicas del libro de Carroll. Lo que resulta más del gusto contemporáneo pero también reduce el papel y la independencia de sus personajes, que intervienen a la vez , formando una piña, sin que el espectador no familiarizado con la historia pudiera reconocer sus personalidades individuales. No entiendo muy bien la fobia del público actual hacia las películas fragmentadas o en episodios. Para mi lo preocupante no es que alg
o se divida en capítulos sino que lo que estos ofrecen no fuera interesante, y por supuesto, que todo mantenga una cierta unidad en el tono. En ese sentido, la adaptación animada de Disney, discutida por algunos, se revela mucho más lograda y fiel, ya que su narrativa in crescendo desemboca en un alocado clímax que une a todos los personajes y fragmentos.

En el apartado estético la película cumple con creces. Sólo por este aspecto vale la pena pagar por ver la cinta, incluso , si uno es muy fan de la estética del director, puede pagar por verla dos veces, para no ser menos que los seguidores de James Cameron. A pesar de que siento una cierta nostalgia por las técnicas tradicionales que Burton usaba en sus primeras películas, creo que consigue un mundo digital visualmente fascinante y bien integrado con los personajes reales. Algunas escenas concretas son dignas de alabanza, como la caída de Alicia por la madriguera del conejo, particularmente el momento en que ella queda bocabajo, o la mayoría de las apariciones del gato de Cheshire (una de sus intervenciones, que tiene que ver con un momento de peligro para el personaje del Sombrerero, casi podría haber formado parte de los libros de Carroll).


Incluso las criticadas 3D funcionan bastante bien, a juicio de este espectador. Oscurecen la película y resultan algo mareantes en las secuencias en las que hay mucho movimiento, pero en general ayudan a introducirse en el mundo de Burton. Confieso que no acabo de formarme una opinión con respecto a esta tecnología y no me considero especialista a la hora de juzgarla. El tipo de gafas, la sala en la que esté o el día en el que vea la película me influyen mucho a la hora de valorar como positiva o negativa esta experiencia que, para mi , no deja de ser anecdótica a la hora de juzgar una película.

En el apartado interpretativo no hay mucho que destacar. Depp repite por enésima vez el papel que viene interpretando en sus últimas apariciones y se marca un bailecito de lo más ridículo en la escena final, un momento horrible que se podrían haber ahorrado o por lo menos haber mostrado un baile de estilo menos contemporáneo. No considero que esto sea un spoiler, aunque por algún motivo está planteado como el momento cumbre de la cinta. Bonham Carter, que fue lo mejor de Sweeney Todd -uno de los trabajos más logrados de Burton en los últimos años-, se divierte de forma contenida en su papel de reina cabezona y rebana-cabezas, una combinación de los personajes de la Reina de Corazones y la Reina Roja. Lástima que en cada escena esté acompañada del aburrido personaje de Crispin Glover, que está demasiado cuerdo para pertenecer al mundo creado por Carroll.



La cuasi debutante Mia Wasikowska ha sido calificada de poco expresiva en más de una crítica, pero lo cierto es que no tiene mucho que hacer con un personaje arquetípico que atraviesa una manida historia de autosuperación personal. Al menos sus peculiares rasgos físicos sugieren más que los de una belleza al uso, como podría ser la de Anne Hathaway, que parece completamente ida en su cursi personaje de la Reina Blanca. Tweedledee y Tweedledum están encarnados por una simpática versión digital de Matt Lucas, pero sus posibilidades cómicas son muy poco explotadas.

Así pues, "Alicia en el país de las maravillas" es una película para ver y olvidar- pero ,insisto, merece la pena verla aunque sólo sea una vez- y que confirma el acomodamiento de Burton en los últimos años, pero aún no lo relega al bando de los directores anodinos. Quizá en el futuro aún pueda depararnos alguna que otra sorpresa. Hay que ser optimistas.

Comments

Jon said…
De acuerdo con todo macho. Genial. No obstante, las comparaciones con los libros originales no puedo valorarlas porque no los he leido. Pero seguro que es como tú lo dices.Bravo.
Anonymous said…
La conclusion es que el mas poderoso es el gato: vuela, se evapora, se vuelve invisible y se transforma en quien quiere. ¡Mas fuerte que el San Goku!

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