Monday, February 25, 2013

Minicríticas: nominadas al Oscar a Mejor Animación 2013

¿Se merecía 'Brave' el Oscar? En mi opinión, tanto como la mayoría. La cinta de Pixar de este año no ha gozado de muy buena prensa entre la crítica especializada,en parte por sus propias cualidades y en parte por algunas críticas relacionadas con el despido de su directora, que iba a ser la primera mujer en convertirse en realizadora de un filme de la compañía. Es cierto que Pixar ha acaparado demasiadas veces el premio, tal vez por inercia o porque los académicos no se molestan en ver todas las películas, y que este año sus competidoras estaban a la misma altura, o la rozaban. Pero de ahí a decir que el filme de Mark Andrews y Brenda Chapman se ha llevado injustamente el premio va un trecho.

Tal vez no sea la mejor película de Pixar pero a mi me pareció notable y probablemente más estimulante que 'Toy Story 3' principalmente por presentar una historia, un mundo y unos personajes completamente nuevos.  Sé que los detractores opinarán que no son tan nuevos y que se parecen a los vistos en otras cintas animadas, pero a mi parecer el filme se acerca a los clichés propios de los filmes Disney (que, bien usados, tampoco son el mal absoluto) para desmarcarse posteriormente de ellos.

Aquí van mis minicríticas de las nominadas, tras cavilar y dejarlas reposar un poco. Un factor esencial para mi es preguntarme ¿me apetece ver esta película otra vez? Lo cual, en una cinta animada, depende tanto de su guión como de su aspecto visual. En ese sentido, para mi el orden venía a ser, más o menos, el siguiente: 

¡Piratas!>Brave=ParaNorman>FrankenWeenie=¡Rompe Ralph!

Y aquí la explicación:



¡Piratas!- Para mi cuenta , probablemente, con el mejor guión entre las nominadas. Su premisa y conflicto no dejan de ser algo típicos pero la forma en que esto se desarrolla está plagada de situaciones inesperadas y gags bastante acertados, que no llegan a ser magistrales, pero se acercan a una cierta irreverencia y surrealismo que no se veían en Aardman desde sus mejores cortos. Es una comedia disparatada, sí, pero con narrativa, al contrario que la sucesión de chistes más o menos inspirados que son algunos de los filmes de Dreamworks o BlueSky.



Brave- Admitamos por un momento las críticas. La historia contiene algunos tópicos, copia de otras películas y es bastante sencilla (que no simple). Pero esto último también puede ser una virtud. Al contrario que otros filmes de Pixar se centra en unos pocos personajes que para mi gusto están dotados de gran carisma en su personalidad y animación. Esto último es muy importante. Sólo por ver los movimientos de la madre como la osa merece la pena ver dos o más veces el filme. No se trata de técnica sino también del humor y el aspecto estético que se sustrae de esta caracterización. Por lo demás no veo que su mensaje feminista sea tan retrógrado, absurdo o molesto, el humor del filme me parece eficaz y me gusta que todos los personajes tengan virtudes y defectos. ¿Que hay aspectos del guión poco desarrollados? Puede, aunque viendo el vaso medio lleno, quizá estén abiertos a interpretación. ¿Acaso se explica todo en 'Ponyo' o 'Arrietty'? ¿Es que 'Ratatouille', 'Up', 'Wall-E' o 'Toy Story 3' eran perfectas en su guión?



ParaNorman-El diseño de personajes es el más original de todas las nominadas. Sólo por eso podría haberse merecido el Oscar. Además visualmente es un prodigio, no sólo por la técnica sino también por el lenguaje cinematográfico,  los planos y los movimientos de cámara. La historia es eficaz y tiene un mensaje elogiable, pero también lo expresa de manera algo extrema, que recuerda un poco a Los Simpson cuando les falta sutileza. Aunque sea una exageración humorística, resulta algo extremo que un pueblo que hace frente a una amenaza zombi, parece más preocupado de acabar con la vida del niño marginado del pueblo. Su combinación entre comedia zombi y cinta de aventura ochentera choca al no ser ni totalmente absurda ni del todo 'realista'. No obstante su clímax final es una maravilla visual, se permite cierta irreverencia y es un poco más accesible que 'Los mundos de Coraline', lo cual es bueno y malo a la vez. Los personajes son algo más arquetípicos pero el humor es más eficaz y menos distante para los chavales y también para los adultos.


 
FrankenWeenie
- El problema es que ya existía en forma de corto y Burton ya se caracteriza de por sí por reciclar bastante su material. Los personajes secundarios añadidos para el filme son muy típicos del mejor Tim Burton pero ya se han visto más o menos en otras encarnaciones. Se echa en falta un mayor desarrollo de los mismos que los convierta en inolvidables. Tal vez es porque no tengo perro (ni ganas) pero la historia no me resulta tan emotiva y siento que a los personajes principales les falta fuerza. La animación es correcta pero le falta algo de la imperfección y distorsión que caracterizan al stop motion, y que aportan parte de la gracia a "Pesadilla antes de navidad". El clímax final es entrañable en su homenaje al cine de monstruos clásico e incluye dosis de humor negro que se echaban en falta en el nuevo Tim Burton pero la manera de introducirlo es algo forzada y la conclusión idéntica al corto es precipitada. La canción de los créditos es maravillosa.



¡Rompe Ralph!
- Es una buena película infantil que parte de un concepto original y una dirección artística encomiables para realizar un producto retro/nostálgico en la línea de 'Toy Story'  hasta el punto de que todas sus situaciones y chistes suenan un poco a lo ya visto en esa saga o en 'Monstruos S.A'. Los personajes, geniales en su concepto, resultan meramente simpáticos en su desarrollo, y la historia , más dramática que cómica, no contiene suficientes gags inéditos aunque tiene un par de escenas realmente divertidas (la de Felix recibiendo golpes es casi memorable ). El mensaje del filme me resulta algo cliché y confuso, si bien en momentos puntuales es emotiva, en conjunto no transmite demasiado. Las canciones de "Wreck It , Wreck It Ralph" y "Sugar Rush" que suenan en los créditos son maravillosas. Y los propios créditos en 8bits incluyen situaciones que me hubiera encantado ver en la película.

Tuesday, November 20, 2012

Cosas mías en el Salón de Getxo

Como ya saben los que son aficionados a esto, los días 23, 24 y 25 de noviembre se celebrará el Salón del Cómic de Getxo en la plaza de la estación de Las Arenas, un evento bueno, bonito y barato alrededor de las cosas de los tebeos.

Este año he colaborado con un par de publicaciones que se podrán adquirir en el evento. La primera -o la última, por ser nueva colaboración- es el fanzine Zócalo, que realizan con tesón Oskar Blanco y Sergio Cardoso desde 1995 y que está repleto de historietas de mucha risa, bien dibujadas y por un precio módico, ¡y a todo color!

Esta es la portada, para que ustedes lo tengan fichado:


En él he publicado todas las tiras que tenía del Gato McGuffin' y también algunas nuevas, una serie un poco al estilo de las historietas y dibujos clásicos norteamericanos de los años treinta y cuarenta, pero dándole un enfoque gamberro y políticamente incorrecto, que nació en el webzine Ojodepez. También me sacan una página de Lemuria, una de mis series más antiguas. Aunque la de McGuffin' también tiene su historia que da para otro post...


Está que se sale de la ilusión...

También publico, como viene siendo habitual, en la revista gratuita Rumble! de Jose Carlos Torre que incluye la habitual ración de humor surrealista de El gato rojo y el perro verde, esta vez dedicada a la madre que parió al segundo (no con ánimo de insulto, sino literalmente).

Camarradas, la cosa va de felinos...

Así que ya sabéis ¡a hacerse con ellos! No sólo por lo mío, sino porque molan mucho y cuestan poco.


Tuesday, October 23, 2012

Hotel Transilvania


 
Genndy Tartakovsky es uno de mis directores de animación favoritos en la actualidad. Tal vez mi favorito, si tenemos en cuenta que John Kricfalusi, el creador de Ren y Stimpy, ha entrado en una espiral un tanto contraproducente en su intento de ser cada vez más políticamente incorrecto y, en lugar de ello, perder sutileza por el camino.

Supongo que algunos podrían decirme que no soy el mayor fan de Tartakovsky habida cuenta de que he visto muy poco de una de sus series más premiadas, Samurai Jack, y , aunque me agrada, no me vuelve completamente loco. Mi devoción por el director proviene de “El laboratorio de Dexter”, en mi opinión una de las mejores series de animación de los últimos veinte años, a la altura de “Los Simpson” o los propios “Ren y Stimpy”.


En un mundo ideal todas las series de animación de humor para todos los públicos serían como esta. Recalco lo de para todos los públicos. Una serie tan inteligente, divertida, bien dibujada y con personajes tan carismáticos no puede considerarse como exclusivamente para niños. Para mi lo tiene todo: el grafismo moderno de Hanna Barbera, el slapstick de los Looney Tunes y las relaciones familiares de “Los Simpson”, además de homenajes a los cómics de superhéroes, el anime o las películas de monstruos. Aspectos que también se vieron en parte en las más populares “Supernenas”- en las que Tartakovsky también trabajó junto a su creador, Craig McCracken, llegando a dirigir la animación de su película en la gran pantalla- pero con unos personajes protagonistas, en mi opinión, más planos.



Dicho esto, mi reacción ante “Hotel Transilvania” podría haber sido extrema en dos sentidos.  Podría haberme encantado o haberme decepcionado profundamente. Pero lo cierto es que ha sido intermedia. Me ha gustado mucho, aunque no me parece un clásico. Supongo que, en parte, porque ya iba avisado de lo que me iba a encontrar, pero , de no haber sido así, creo que también me habría gustado. Escribo estas líneas para defenderla antes de que los espectadores más críticos la tilden de nadería o de poco arriesgada. Cosa que ya ha ocurrido en parte entre la prensa especializada estadounidense.

Si  nos centramos en su historia -y no en su hilarante animación- “Hotel Transilvania” no es , ni más ni menos, que una cinta animada comercial al uso. En su trama y su manera de desarrollarla no difiere enormemente de otras películas de animación como la mayoría de las de Dreamworks (si exceptuamos las sobresalientes “Cómo entrenar a tu dragón” y las dos entregas de “Kung Fu Panda) , Sony o BlueSky. Lo cual quiere decir que no es excepcional pero tampoco es peor que la media, aunque sí, puede que no se note tan trabajada como las mejores cintas de Pixar.
 



Aunque , en realidad, tira por otro camino. A priori la cinta puede presentar una larga lista de handicaps.  La presencia de actores famosos que prestan sus voces a los protagonistas- costumbre ya discutible en versión original que se ve empeorada en las versiones dobladas, al contratar a algunos personajes conocidos que tienen muy poco de actores- , la influencia de Adam Sandler (que presta su voz a Drácula), actor demasiado aficionado a la comedia de humor grueso, el hecho de que Tartakovsky entrara tarde en la producción, que el guión no sea suyo, que el filme esté animado por ordenador –y no de forma tradicional en 2D como el anterior trabajo del director- o que se añade el otro 3D, el de las gafas, son factores que hacen que el filme no sea tan característico de Tartakovsky como su obra televisiva.

Aún así, es interesante comprobar cómo se sobrepone a estos condicionamientos y logra que se note su voz. La crítica americana, con la vista puesta en Pixar, ha despachado el filme como un entretenimiento infantil poco logrado con una historia paterno-filial tópica centrada en gags gruesos y un guión simple. Algo que no es del todo falso, salvo por el hecho de restringirla al público infantil. Tal vez sea cosa mía, pero “Hotel Transilvania” no me parece ni más ni menos infantil que la mejor de las películas de Pixar.  En todo caso la veo dirigida al público adolescente o más "superficial", si se quiere.  Pero su personaje principal es el Conde Drácula, en una versión simpática, que no cursi. Los buenos sentimientos y el conflicto con su hija, Mavis, están ahí, pero el tratamiento es más humorístico que el de los productos de Pixar. La cosa puede ser más intrascendente, pero agrada por igual a cualquiera que quiera reírse, niño o adulto. Añadiría que el conflicto paterno-filial, en realidad, no es ni más ni menos tópico que el de muchas otras cintas animadas (hubo quiénes achacaron esto a "Brave", también algo infravalorada). Y es que, ¿en qué otros filmes sobre padres e hijas el papá es el Conde Drácula? Puede que dramáticamente esto no añada mucho, pero humorísticamente la cosa cambia.

Al parecer se confunde la livieza del mensaje, el ritmo frenético o la exageración de las caricaturas con un toque más infantil, cuando mi visión es justamente la contraria. Los dibujos que más fácilmente entretienen a pequeños y grandes, especialmente a aquellos adultos que tienen atravesada la moralina típica de Disney o Steven Spielberg, son aquellos centrados en la pura diversión. Los padres más reticentes se divierten lo mismo que sus hijos con la ardilla Scrat de “Ice Age”, que remite a los dibujos de El Coyote y el Correcaminos,  y se aburren durante las partes sentimentales de esos filmes.  Si estas están realizadas con especial esmero tal vez logren llegar a todos, como ocurre con Pixar, pero personalmente empiezo a estar saturado de ello incluso en sus productos. Aquí es donde me gano la enemistad de todos los lectores diciendo que, aunque me gustara, tanto el final de “Toy Story 3” como toda la película en general me resultaron más sensibleros que "Toy Story 1", "Bichos" o "Monstruos S.A". Y sí, entiendo que a todo el mundo le encantó por el aspecto nostálgico-sentimental de despedirse de estos personajes (en teoría, porque cada vez encuentro más probable la cuarta entrega). Pero resulta curiosa la tendencia de la crítica a valorar estas partes dramáticas mucho más que, por ejemplo, un gag basado en la pura animación como el del señor Patata poniendo sus rasgos físicos en una "tortilla" mejicana.



Mientras que en sus series televisivas los referentes de diseño eran Hanna Barbera (en Dexter) o el anime clásico (en Samurai Jack, Clone Wars o la reivindicable Sym-bionic Titan) en “Hotel Transilvania” , con el paso a la animación 3D menos “plana” y más volumétrica, el aspecto, expresiones y humor remiten directamente a los Looney Tunes de la Warner. La presencia de runnin’ gags como una anciana repitiendo “A mi que me registren”, la creencia de los demás personajes (incluida su propia hija) de que Drácula habla de forma balbuceante o las acciones destructivas de la camada de cachorros del Hombre Lobo van en esta dirección. Incluso recursos gastados que no me gustaron-ni me gustan- en filmes como las sagas “Shrek” o “Madagascar”, como el hecho de que todos los personajes rompan a cantar al final del filme, resultan mucho más divertidos si las expresiones faciales y movimientos de los personajes son desternillantes y reflejan su personalidad en todo momento.

Además, “Hotel Transilvania” tiene chistes de flatulencias (pocos) y  canciones raperas, pero sus partes, digamos, “dramáticas” no son tan deficientes como algunas de las críticas hicieron creer. Escenas como las del poblado humano creado por Drácula para asustar a su hija, los flashbacks sobre la mujer de aquel, la escena de las mesas voladoras o la convención de monstruos demuestran las habilidades narrativas de Tartakovsky que, de haberse centrado menos en la comedia, quizá hubiera obtenido mejores críticas, ya que estas partes del argumento se acercan más al tratamiento de un filme de Pixar.



Lo único que se puede achacar es que los chistes no son tan originales o inteligentes como los de sus series de animación. Lo que no impide que prácticamente todos funcionen a la hora de provocar , al menos, una pequeña sonrisa, cuando no una carcajada. Obviamente es una lástima que un director de tanto talento se vea condicionado en su debut cinematográfico y no pueda firmar una cinta con su estilo gráfico personal en dos dimensiones (aunque algo de ello vemos en los créditos finales). El cine de animación americano , salvo excepciones, arriesga poco y está muy condicionado por los grandes estudios y por lo visto ni siquiera un creador con una larga carrera en televisión puede hacer lo que le viene en gana. 


Pero “Hotel Transilvania” no es una mala comedia. Simplemente es un producto que apuesta por el entretenimiento y el “cartoon” frente a la visión más “clásica”, por así decirlo, de Pixar , de algunos filmes anime- tras el filme de Tartakovsky pude ver en Sitges "Wolf Children" de Mamoru Hosoda,  que me encantó por diferentes motivos-  o de “Frankenweenie” de Tim Burton, más aceptadas por la crítica porque su lenguaje y ritmo recuerda más al cine de imagen real.  Sin embargo, clásicos de animación como "Los Tres Caballeros" demuestran que un filme animado puede seguir sus propias reglas visuales y narrativas, y disfrutarse igual.   La cinta del creador de "Samurai Jack" no tiene un argumento completamente genial o inolvidable, pero puede verse varias veces sólo para divertirse con su estilo visual y los gestos de los personajes y despierta grandes esperanzas en el que será el próximo filme del director, un largometraje basado en uno de los personajes clásicos más carismáticos de la historia de la animación, “Popeye”. 

El nuevo filme de Sony, que se estrena este viernes, se une así a "Lluvia de albóndigas" en su intento de recuperar el estilo de los dibus 2D en la animación por ordenador.

Friday, October 19, 2012

Mi versión de Carantigua

Al final me animé a participar en el concurso de versiones de Carantigua, el protagonista del cómic Pudridero de Johnny Ryan, que ha organizado la buena gente de Entrecomics Comics...He intentado hacerlo lo más "cartoon" que he podido...


Sunday, August 26, 2012

Cinco cosas que molan de "Brave"



Se pueden decir, y se han dicho, muchas cosas de la nueva película de Pixar, tanto positivas como negativas. Entre las segundas , que algunos elementos mágicos o épicos de la trama , como la historia de los príncipes o los fuegos fatuos, están infrautilizados o mal contados, que el filme es menos épico de lo que parecía en los trailers, que ciertos aspectos de su trama o look visual recuerdan a otras películas como “Hermano Oso” o “Cómo entrenar a tu dragón” o que su humor es a veces más infantil de lo esperado en Pixar y pueda recordar a las películas de Dreamworks. Algo de todo eso hay, pero “Brave” tiene una serie de virtudes que hacen que, al menos a mi parecer, no desmerezca de otras películas de Pixar e incluso , por momentos, introduzca novedades interesantes en la historia de la compañía (tanto de Pixar como de Disney). Aquí van, con mínimos spoilers.

1-Cambio en el cánon de “princesas Disney”. Mucho se ha hablado de cómo esta película es “más Disney” que otras de Pixar, como si ser Disney fuera automáticamente algo malo o Pixar, en el fondo, no haya sido siempre bastante Disney (un Disney menos 'carca', más adaptado a los tiempos, pero Disney al fin y al cabo). Pero lo cierto es que esta es posiblemente la primera película de la compañía en la que una princesa no sólo no se ajusta a su rol, sino que casi reniega de él . Aunque algo de esto también podría haber en Mulán, se compensaba con una perfección absoluta de la protagonista, que era modélica en todos sus aspectos. Mérida es una chica real, con sus virtudes y sus defectos. El hecho de que sea princesa es circunstancial. Y , por fin, una película de este tipo, no termina en boda, sino que la chica decide que no necesita casarse-de momento- para ser feliz. Todo esto hace que, siendo una película ‘femenina’ la historia resulte menos cursi de lo habitual. Aún contando con un coprotagonista masculino, la estimable "Enredados" seguía teniendo un toque "Barbie" en sus coloridos y en la feminidad de su protagonista (ojo, a nadie le gustan más las chicas 'femeninas' que a mi, pero es hora de incorporar otros patrones físicos-psicológicos y hacerlo de forma natural, no con heroínas de acción absolutamente intachables en su conducta que intentan 'sobrevivir en un mundo de hombres. Hay algo de esto último en "Brave", pero también una personalidad auténtica-rebelde, alocada, adolescente- de su protagonista).


2-La relación madre-hija es creíble. No es un secreto que los conflictos padre/hijo son uno de los más sobados clichés del cine de animación. Hemos visto la relación padre/hijo infinidad de veces (“Goofy e hijo”, “Cómo entrenar a tu dragón”, “Lluvia de albóndigas”, “Los Simpson, la película” y cien más). Incluso alguna historia de padre/hija (“La Sirenita”). Pero por alguna razón la de madre-hija no había sido muy tratada ¿Tal vez por la ausencia de mujeres directoras? Aunque Brenda Chapman fue sustituida en el proyecto por Mark Andrews parece que ha quedado algo de su visión. Y si bien el conflicto y su desarrollo no están exentos de clichés, lo cierto es que encierran algo de verdad. Las madres suelen exigir más a sus hijas que a sus hijos y las hijas tienden a rebelarse ante ello. Y no se carga las tintas con la sensiblería, algo habitual en Disney y, admitámoslo, en los últimos estrenos de Pixar (sí, el final de Toy Story 3 era bonito, pero también un poco manipulador). Es verdad que en los cuentos de hadas se ha usado bastante la relación madrastra-hija (mismamente en "Enredados") pero esta es diferente porque aquí ninguna de las dos es "la mala".



3-La bruja.  El personaje de la hechicera es un elemento mágico que puede parecer infrautilizado, ya que apenas aparece fugazmente en una escena. Pero tanto la bruja como su cuervo son personajes divertidos y, sobre todo, ambiguos. ¿Es una hechicera buena, malvada o un poco de ambas? Su conjuro tiene consecuencias nefastas pero , de alguna forma (y sin destripar mucho), termina ayudando a la protagonista. La breve aparición de la bruja contribuye a su ambigüedad. Así pues, el filme carece de verdaderos villanos (salvo quizá por Mor’Du) y se aleja del maniqueísmo Disneyano para acercarse más al tratamiento de los ‘villanos’ de los estudios Ghibli.  En Pixar muchas veces no han acertado con esto (LOTSO, el Oloroso Pete y Muntz de ‘Up’ o el jefe de Sulley en “Monstruos S.A.” me parecen fallidos en su intento de ambigüedad ya que terminan siendo tan malvados como cualquier malo de Disney) aunque otras veces han estado bien (el saltamontes de “Bichos” es un villano con todas las letras pero la justificación de por qué actúa como tal es perfectamente creíble).


4- Los trillizos. Los hermanos de la protagonista no aportan mucho a nivel argumental y están un poco para atraer a los chicos y a los niños pequeños con sus cucadas...Pero , como secundarios cómicos, funcionan a la perfección. Su humor es completamente natural, sus movimientos son graciosos (son personajes mudos) y demuestran que los gags de una película de animación Disney/Pixar no siempre deben provenir de animales parlantes (aunque algo de animales tengan durante una parte del filme). Con sus trastadas recuerdan a los entrañables sobrinos del Pato Donald.


5-El acting. La animación de la osa es genial. Es humorística y refleja su personalidad y su manera de pensar a cada momento. Cierto es que, tal vez, podrían haber pensado en otros animales, por no copiar al fallido pero parcialmente interesante ‘clásico’ Disney (entre comillas porque poca gente lo recuerda) “Hermano Oso”. Pero eso no quita para que los movimientos de estos animales en el filme sean fantásticos.


Personalmente me hubiera gustado ver a los personajes de “Brave” en una historia más grande, al estilo de la de “Cómo entrenar a tu dragón” (porque prefiero los personajes de "Brave" a los de la película de Dreamworks, aunque la trama de esta última sea, tal vez, mejor o por lo menos más espectacular) , pero también es cierto que el ser pequeña refuerza su carácter de fábula y su estimable mensaje (como decía en el primer punto), lo que hace que en algunos aspectos recuerde más a filmes del estudio Ghibli como “Ponyo” o “Arriety” que a Disney . Simplemente uno piensa que, con esos elementos mágicos, se podría crear una mayor aventura , conservando el mensaje, al estilo del cómic de Jeff Smith, “Bone”. Pero, dentro de lo que es, “Brave” es una buena película y no tiene más errores ni menos virtudes que la mayoría de los filmes de la compañía. No es una decepción, menos aún viniendo después de “Cars 2”.

Sunday, July 22, 2012

A propósito de The Dark Knight Rises



 En "The Forgotten",  un episodio de Batman: The Animated Series, de Paul Dini y Bruce Timm, Bruce Wayne se ponía una peluca para investigar la misteriosa desaparición de vagabundos y pobres de las calles de Gotham. Acababa siendo secuestrado y esclavizado por un despota en una especie de prisión perdida donde los que se rebelaban eran encerrados en una caja conforme a las reglas del género carcelario. El golpe que le daban sus raptores le hacía perder completamente la memoria. Es un episodio emocionante a pesar de que en él apenas aparezca Batman como tal y la situación sea más mundana que la de sus conocidos archivillanos.

Me acordé de este capítulo viendo ayer The Dark Knight Rises, la ruidosa entrega final de la saga de Christopher Nolan, cuando el protagonista , tras ser golpeado casi hasta la muerte, es encerrado en un pozo perdido de la mano de Dios y tiene que aprender cómo sobrevivir y salir de allí.  Cada vez que Wayne intenta escalar hacia la salida es coreado por una serie de prisioneros que aplauden su esfuerzo. ¿Cómo puede una situación así no resultar épica o emocionante? Pues no lo es, tal vez por sobredosis, pero sobre todo porque uno no ve a un personaje heroíco o con carisma. No ve a Batman por ninguna parte.

Incluso el Bruce Wayne desmemoriado de "The Forgotten" se parece más a Batman que el que interpreta Christian Bale. El recurso 'soap opera' de la amnesia está bien manejado. El personaje sigue teniendo valores aunque no sepa quién es, sigue siendo un tipo justo, y nos preocupa la idea de que no pueda recuperar su memoria. En un momento de la historia tiene un sueño en el que aparecen el Joker y referencias a la muerte de sus padres, aunque no le viene por completo la memoria, hay resquicios de su antiguo yo.

El Bruce Wayne de The Dark Knight Rises es un héroe por defecto, sabemos que quiere salvar a Gotham y ayudar a Gordon, pero no muy bien por qué. No percibimos su sed de justicia o su honestidad. La muerte de sus padres se sustituye por el fallecimiento de una pseudo- novia, Rachel, vista en las anteriores entregas. Un personaje con poca sustancia para empezar, que sólo está ahí para crear un gran drama en torno a su muerte cuando ni siquiera se percibe amor en la interpretación de Bale ni en la escritura de su personaje. Un tópico como cualquier otro para que un personaje esté acabado o resignado: se murió su amada.

Al final del mencionado capítulo de la serie animada Alfred lograba encontrar y ayudar a Wayne. En la versión de Christopher Nolan Alfred quemó las cartas que Rachel le envío y esto supone un enfrentamiento entre ambos. Cuando Alfred confiesa con ojos llorosos Wayne le reprocha su conducta y le deja marchar. La conducta es diametralmente opuesta a la de los personajes originales y además hace completamente imposible que simpaticemos con ellos. Uno se resigna y abandona, no es fiel, y el otro no perdona a quien tanto se preocupa por él, no es un tipo con una dimensión moral especial, no es un héroe.




Sirvan estos detalles, mínimos, sin ni siquiera entrar en la dimensión hipertrófica, apocalíptica y sin sentido de los planes de Bane (¿para qué plantear una revolución social, una lucha de clases si pretendes matar a todos indiscriminadamente?), para comprobar que la propuesta de Nolan tiene bastante poco del Batman que yo conozco, y admito que no soy ningún experto porque he leído pocos de sus cómics. Pero también para remarcar que , ante unos planteamientos interesantes, The Dark Knight Rises es incapaz de insuflar emoción a una historia por más que plantee la peor situación posible para sus protagonistas. Wayne se rompe la espalda, recibe golpes y queda completamente magullado, pero se recupera fácilmente. Esto ocurre en gran medida en muchas películas de acción pero si la idea es plantearlo como un ser humano con más defectos, más vulnerable, todo se viene abajo. Sobre todo si ni siquiera simpatizamos con él a un nivel mínimo. Una desmitificación del héroe o un planteamiento nuevo pueden ser muy interesantes si se logra que funcione por sí sólo pero Nolan opta por un camino intermedio, tratando de contentar a todos con personajes deslavazados.

La película gustará a los que busquen un gran espectáculo (aparatoso y mal rodado en algunas escenas de acción, bien coreografiado pero artificial en las multitudinarias escenas de lucha) pero es una lástima ver tantas buenas ideas desaprovechadas.

Nota: Me hubiera gustado agregar un enlace al episodio "The Forgotten" pero no lo encontré en castellano, salvo en fragmentos, así que si os ha interesado algo de este rollo, buscadlo vosotros mismos.

Friday, July 06, 2012

Entrevista a Paco León

Entrevista a Paco León, por su ópera prima "Carmina o revienta", realizada por un servidor para el suplemento GPS del periódico El Correo, aquí en versión larga, ya que en su publicación hubo que recortarla mucho. Desde ayer, en internet y dvd, y si tienen suerte de vivir en algún lugar cercano a donde se proyecta, también en salas...




“La vida es tan bonita que parece de verdad” dice un personaje de la película, ¿te interesaba que la gente se pregunte qué parte hay de real y cuál de ficción?


Igual que la de Tom Clancy “la diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción tiene sentido” esa frase habla de ese juego que se plantea de mezclar realidad y ficción, donde se desdibujan los límites entre la una y la otra. Es una reflexión en un momento en que este personaje tan shakesperiano está mirando a la luna y diciendo ‘¿qué es la vida?’ ‘La vida es sueño’. A la vez me parece que con esa escena el personaje se salvaba. Yo tenía miedo a lo social, a que fuera simplemente una mujer abnegada y luchadora con su marido borracho y que se quedara en eso. Para mi era importante que ese personaje tuviera un mundo y una poesía, que no fuera un borracho simplemente.



¿Cuánto tiempo te llevó pensar cómo deberías orientar esta historia?

Se gestó en mi cabeza durante bastante tiempo, pensando en ordenar anécdotas, en la manera de encontrar cómo contarlas sin que yo las jodiese, que llegara de la manera más directa. Pensé primero en hacer un monólogo de todo esto, después en un guión convencional rodándolo con actores profesionales, hasta que llegué a la fórmula que me pareció más interesante que fue trabajar con gente real, con los protagonistas de los que surge la idea, mezclando el documental con la ficción. Esto permitía que la producción fuera muy barata y tuviera un punto experimental. Una vez que encontré la fórmula, fue todo muy rápido. Se rodó en once días y se montó en un mes.



¿Por qué dices que no había papel para ti en la película? ¿Para concentrarte en la dirección? ¿Tal vez para homenajear a tu madre y a tu hermana?

No, no he intentado hacer ningún homenaje porque lo mío era la mirada, soy el que ve eso, el que alucina y el que lo cuenta. Esa es mi relación con mi familia y con mi entorno, siempre he tenido esa mirada alucinada ante esa realidad. Desde muy chico decía yo ¿qué hago aquí? La película está contada desde una mirada alucinada y ajena, aunque yo pertenezca a eso.




Dices que querías ofrecer una ‘mirada sueca’ de esta realidad andaluza

Podría haber hecho una oda, podría haber sido mucho más amable a la figura de mi madre, haber sido más cómplice o dulcificar. La mirada sueca está pretendida, contar las cosas desde la extrañeza y desde el interés casi antropológico, sin dulcificar los excesos.



Comentas que gracias a esta película te has reconciliado con tus orígenes

Eso lo debí hacer antes, hay que estar en paz con tu familia y con tus raíces antes de hacer una película como esta. Siempre hay cosas que trabajar y los psicólogos siempre verán resquicios en los que currar. Pero ha sido todo bastante placentero, no ha habido ni orgullo ni trauma. Todo ha tenido siempre una finalidad bastante artística.



¿No le preocupaba a tu madre la imagen que se diera de ella?

No, porque está muy claro, la intención siempre ha sido hacer una película. La ficción es una coartada perfecta que evita ese pudor de ‘salgo muy bruta, o muy fea’... Todo proceso artístico parte de una intimidad, aunque este igual es muy literal. Yo soy muy pudoroso a la hora de contar cosas de mi vida real y a un periodista no se las explicaría en la vida, pero hacer una película es otra cosa.



Tu madre dice que se quería morir cuando se vio en pantalla, pero al rodar no parece que haya tenido ninguna vergüenza


Sí, ella fue muy dócil y diría que mucho más que en la vida real. Fue más fácil rodar con ella que convivir con ella. Fue de una generosidad y una confianza brutal. De todos modos los actores y las actrices también nos vemos horribles cuando nos vemos en pantalla, así que eso también la hace muy “actriz” en cierto modo.



¿Por qué decidiste ocultar todas las referencias a tu trabajo como actor y al de tu hermana en la película?

No se trata de ocultar, es que para contar lo que había que contar...no es el biopic de mi gitana. “Mi vida, my life”, ni siquiera la de mi madre. Parte de una realidad para contar una ficción, yo no pegaba ahí para nada. No venía cuento. Al fin y al cabo aquí todos hacen un personaje, mi hermana o incluso mi madre.





La película es muy divertida pero también tiene reflexiones amargas

Sí, me parece que las cosas importantes tienen que tener un componente de humor. A mi me llena mucho más, me parece que es más real la mirada sobre algo si tiene humor. Como la vida no tiene género siempre que empiezas a contar cosas complejas tiene que aparecer todo, el humor y el drama. Y en esta película aparecen esos dos colores y muchos otros.



Has apostado por un estreno simultáneo en salas, internet y dvd


Esto obedece al sentir y al pulso de la gente, al comprobar que hay una necesidad social de consumir cine barato. Que las salas están claramente en recesión y las plataformas de internet y de pago están subiendo y que hay que crear un nuevo mercado de la industria porque internet es imparable y hay que contar con eso. Es un experimento salir en salas y a la vez en internet pero también le pega mucho a la película porque es experimental pero a la vez muy directa y con una pretensión comercial, por ser una comedia, porque estoy yo, está María y eso la hace muy fácil de promocionar.



Pero ¿ crees que se descarga mucho cine español?

Lo sé. Legalmente todavía muy poco porque no se promociona, porque siempre llega bastante más tarde a las plataformas de descarga online, pero si contamos las piratas, muchísimo. Actualmente es cuando más se consumen audiovisuales en España. Parece extraño con la crisis que hay en la industria. La historia es la piratería pero hay que combatirla, pero dando alternativas, no basta con prohibir.





Antes de esta película habías tenido experiencia como director en la obra de teatro The Hole o en la serie de televisión Ácaros ...son tres cosas muy diferentes en su estilo y temática ¿dirías que hay un rasgo en común en todas ellas?


La intención de hacer algo diferente. Siempre parto de algo que a mi me gustaría ver como espectador y eso es lo que intento hacer tanto en los cortos, The Hole o Ácaros.



Aparte de todo esto continúas en “Aída” contra viento y marea, a pesar de la marcha de otros actores, ¿Cómo sacas tiempo para todo?


Fatal. Voy de culo, pero para mi la única manera de poder estar en “Aída” sin aburrirme es hacer muchas actividades extraescolares, combinando las temporadas de la serie con cine, teatro...



Por cierto, Doña Eugenia (Marisol Ayuso), tu madre en “Aída” tiene algunos parecidos con Carmina...

Cuando llego Marisol Ayuso sí vi que había algo en el volumen, en el hecho de que fuera una mujer rubia, en lo que come...pero también están las diferencias. Aunque puedas encontrar similitudes las diferencias son más importantes.

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Monday, May 14, 2012

Burton vs Burton

El estreno de "Sombras tenebrosas" me ha hecho pensar en las diferencias entre el Tim Burton actual y aquel que nos deleitó en los inicios de su carrera con obras como Bitelchús, Batman Vuelve o Ed Wood, pero también proyectos en los que probablemente intervino más de pasada como Pesadilla antes de navidad, la serie animada de Beetlejuice o Family Dog, y aún así molaban mucho más que todo lo que hace ahora.


Lo que voy a decir es bastante obvio, pero parece que no para todo el mundo. Está escrito según se me ha ocurrido, así que no esperéis una gran redacción o lógica en el orden. Por otro lado debo decir que no odio las películas actuales de Burton, de hecho me entretienen, pero la diferencia de calidad y contenido hace que estén lejos de provocarme las sensaciones que me producían sus primeros filmes. Y no, no es sólo que me haga viejo o que "molaba más cuando yo lo conocí". Voy a tratar de exponer las diferencias principales (mencionar todas podría ser un trabajo exhaustivo) entre el estilo, personajes y temática de sus primeros filmes y los de ahora.

1.El personaje atormentado. Algo recurrente en Burton es la presencia de un individuo atormentado o incomprendido, dramáticamente poético, a veces triste , malo o depresivo y generalmente de pocas palabras. Algunas veces este personaje tenía un nombre-homenaje a Vincent Price, como en su corto Vincent o un personaje de la serie animada de Bitelchús llamado Prince Vince. Otro ejemplo podría ser el famoso Eduardo Manostijeras o Jack Skellington en Pesadillas.



Este tipo lo pasa mal. Se nota.


En la actualidad rara vez los protagonistas de Burton están verdaderamente atormentados. O bien son histriónicos, o tienen un conflicto muy básico o son verdaderamente sosos. Puede que Prince Vince o Jack Skellington fueran unos agonías, pero esa era su gracia, un personaje como Víctor de La novia cadáver ni siquiera es un agonías, es aburrido. Hasta los personajes “sosos” de pelis de Burton, como podrían ser Alec Baldwin y Geena Davis en “Bitelchús”, tenían un punto que los hacía más carismáticos o interesantes para el espectador.
Poco teatral, poca sustancia. Podría ser Pattinson en Crepúsculo.

2-El personaje histriónico/alocado/cartoon. El mayor ejemplo de esto puede ser Beetlejuice (o Bitelchús): un individuo asqueroso, que no se preocupa por nadie y que se dedica a vivir su no-vida, pero es realmente simpático y divertido de ver en una película de ficción. En una línea ligeramente similar podríamos encontrar al Joker del primer Batman o, forzando un poco, al Pingüino de Danny DeVito.


Este tío sabe divertirse.

En las nuevas películas de Burton este personaje estará siempre, SIEMPRE encarnado por Johnny Depp, tendrá una estética filogay y sus momentos de locura podrán llegar a ser tan vergonzosos como la deliranza del Sombrerero Loco en Alicia en lugar de algo verdaderamente divertido.


Vale, inquieta. Pero por cuestiones estéticas.


3-Los niños malos. Lock, Shock y Barrel eran unos deliciosos bastardos que caían bien a primera vista y, si mi memoria no falla, existían unos personajes similares en la serie animada de Beetlejuice.

¿Quién no querría diez muñecos de estos personajes?


En las películas animadas o de acción real que ahora dirige el creador de Eduardo Manostijeras los niños son modositos, bordes o repelentes, pero raramente malos.

Muchos niños, escaso carisma.

4- Las antiguas películas de Burton pecaban de repetir ciertos clichés y temáticas pero se basaban en personajes e ideas originales propias del universo del director. Si no era así, las haría suyas, como en sus excelentes entregas de Batman que a día de hoy son superiores a cualquier cosa que haya firmado Christopher Nolan.
Esta es Catwoman. Aprende, Nolan.


Las películas actuales de Burton son adaptaciones o versiones “góticas” de películas, series o cuentos, cuando no remakes de su propia obra, que, pasadas por el tamiz de Burton, quedan muchas veces irreconocibles pero se convierten en sospechosamente parecidas las unas a las otras, aunque originalmente no se parecieran en nada.

¡Rápido! ¡Añadid photoshop y un toque emo al clásico de Disney!


5-La narrativa y argumento de los primeros filmes del director pecaban de cierta falta de ritmo pero se implicaban en la psicología de los personajes y sorprendían con giros o escenas memorables que, aunque no fueran cien por cien necesarias para que avanzara la trama, se grababan en la retina y aportaban una magia especial a la cinta. Imposible no mencionar la secuencia en la que los invitados de los Deetz rompen a cantar Day-O de Harry Belafonte al ser poseídos en “Bitelchús”. Incluso en historias más “atadas” como las de Batman se permitía secuencias de gran intensidad como la “muerte” de Selina Kyle en la segunda entrega.




Sus nuevos guiones, casi siempre firmados por John August, son bastante lineales y rara vez sorprenden (para bien), sus conflictos son básicos y la psicología de los personajes también. Sombras Tenebrosas incluso recurre demasiadas veces al funcional recurso de introducir montajes con música de fondo encadenando chistecillos como el que un vampiro no se refleje en el espejo cuando se limpia los dientes, que poco aportan a la trama ni resultan especialmente memorables como secuencia. Aportan un ritmo ágil pero simplemente rellenan metraje sin ton ni son.



6-Sus incursiones animadas (que vale, raramente dirigió él, pero algo aportaría) gozaban de una estética vistosa deudora de Edward Gorey o el expresionismo alemán, así como de los cartoons de la Warner.





Sus actuales filmes animados presentan un stop-motion tan depurado que resulta hasta poco expresivo en comparación con Coraline o la próxima Paranorman y el estilo cada vez se acerca más a Disney y menos a Gorey.





7-Las bandas sonoras de Danny Elfman eran vibrantes, emocionantes, indivisibles de las imágenes y sus canciones inspiradas.




Ocasionalmente Elfman hace un buen trabajo en los filmes modernos de Burton, por ejemplo en Big Fish, pero rara vez compone un tema que salgas tarareando a la salida del cine. Salvando tal vez una de ellas, sus canciones para La novia cadáver dejaron que desear.

 

Esta no es de las que se salvan, parece un remedo flojo de las de Pesadilla.


8-Los efectos especiales se basaban a menudo en el stop motion y el toque artesano/tradicional les aportaba una gran sensación de extrañeza, que inquietaba y resultaba estética a partes iguales.

Tex Avery lo aprobaría.


El abuso del ordenador y cierto gusto por los colorines hacen que las nuevas películas de Burton parezcan transcurrir en una Disneylandia en ácido y/o semigótica más que en mundos realmente inquietantes.



¿Podéis saturar más el color? Aún no me sangran los ojos.

Dicho todo esto, la producción más burtoniana de Burton en los últimos tiempos, la que más me recuerda a su antiguo yo, tal vez sean esos cortos en flash de Stainboy realizados en 2000. Son sencillos, tienen mala leche y su estilo de dibujo recuerda a los diseños del director en su libro La melancólica muerte del chico ostra. Aunque ya tienen algún tiempo son más auténticos que cualquier cosa que haya estrenado recientemente en  cines.


"Cargos por contaminar la atmósfera mediante el uso de productos químicos tóxicos combinados de forma peligrosa y letal, destruyendo el medio ambiente , alterando el equilibro natural y causando un gran perjuicio en la sociedad. Hijo, creo que podrías trabajar para la Disney". 

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Monday, February 20, 2012

Gato rojo y perro verde



¡Atentos, camaradas! Acabo de abrir este blog para El gato rojo y el perro verde.

Thursday, January 20, 2011

Fuera de juego (107): ¿Aparatos? de gimnasia