Sunday, July 22, 2012

A propósito de The Dark Knight Rises



 En "The Forgotten",  un episodio de Batman: The Animated Series, de Paul Dini y Bruce Timm, Bruce Wayne se ponía una peluca para investigar la misteriosa desaparición de vagabundos y pobres de las calles de Gotham. Acababa siendo secuestrado y esclavizado por un despota en una especie de prisión perdida donde los que se rebelaban eran encerrados en una caja conforme a las reglas del género carcelario. El golpe que le daban sus raptores le hacía perder completamente la memoria. Es un episodio emocionante a pesar de que en él apenas aparezca Batman como tal y la situación sea más mundana que la de sus conocidos archivillanos.

Me acordé de este capítulo viendo ayer The Dark Knight Rises, la ruidosa entrega final de la saga de Christopher Nolan, cuando el protagonista , tras ser golpeado casi hasta la muerte, es encerrado en un pozo perdido de la mano de Dios y tiene que aprender cómo sobrevivir y salir de allí.  Cada vez que Wayne intenta escalar hacia la salida es coreado por una serie de prisioneros que aplauden su esfuerzo. ¿Cómo puede una situación así no resultar épica o emocionante? Pues no lo es, tal vez por sobredosis, pero sobre todo porque uno no ve a un personaje heroíco o con carisma. No ve a Batman por ninguna parte.

Incluso el Bruce Wayne desmemoriado de "The Forgotten" se parece más a Batman que el que interpreta Christian Bale. El recurso 'soap opera' de la amnesia está bien manejado. El personaje sigue teniendo valores aunque no sepa quién es, sigue siendo un tipo justo, y nos preocupa la idea de que no pueda recuperar su memoria. En un momento de la historia tiene un sueño en el que aparecen el Joker y referencias a la muerte de sus padres, aunque no le viene por completo la memoria, hay resquicios de su antiguo yo.

El Bruce Wayne de The Dark Knight Rises es un héroe por defecto, sabemos que quiere salvar a Gotham y ayudar a Gordon, pero no muy bien por qué. No percibimos su sed de justicia o su honestidad. La muerte de sus padres se sustituye por el fallecimiento de una pseudo- novia, Rachel, vista en las anteriores entregas. Un personaje con poca sustancia para empezar, que sólo está ahí para crear un gran drama en torno a su muerte cuando ni siquiera se percibe amor en la interpretación de Bale ni en la escritura de su personaje. Un tópico como cualquier otro para que un personaje esté acabado o resignado: se murió su amada.

Al final del mencionado capítulo de la serie animada Alfred lograba encontrar y ayudar a Wayne. En la versión de Christopher Nolan Alfred quemó las cartas que Rachel le envío y esto supone un enfrentamiento entre ambos. Cuando Alfred confiesa con ojos llorosos Wayne le reprocha su conducta y le deja marchar. La conducta es diametralmente opuesta a la de los personajes originales y además hace completamente imposible que simpaticemos con ellos. Uno se resigna y abandona, no es fiel, y el otro no perdona a quien tanto se preocupa por él, no es un tipo con una dimensión moral especial, no es un héroe.




Sirvan estos detalles, mínimos, sin ni siquiera entrar en la dimensión hipertrófica, apocalíptica y sin sentido de los planes de Bane (¿para qué plantear una revolución social, una lucha de clases si pretendes matar a todos indiscriminadamente?), para comprobar que la propuesta de Nolan tiene bastante poco del Batman que yo conozco, y admito que no soy ningún experto porque he leído pocos de sus cómics. Pero también para remarcar que , ante unos planteamientos interesantes, The Dark Knight Rises es incapaz de insuflar emoción a una historia por más que plantee la peor situación posible para sus protagonistas. Wayne se rompe la espalda, recibe golpes y queda completamente magullado, pero se recupera fácilmente. Esto ocurre en gran medida en muchas películas de acción pero si la idea es plantearlo como un ser humano con más defectos, más vulnerable, todo se viene abajo. Sobre todo si ni siquiera simpatizamos con él a un nivel mínimo. Una desmitificación del héroe o un planteamiento nuevo pueden ser muy interesantes si se logra que funcione por sí sólo pero Nolan opta por un camino intermedio, tratando de contentar a todos con personajes deslavazados.

La película gustará a los que busquen un gran espectáculo (aparatoso y mal rodado en algunas escenas de acción, bien coreografiado pero artificial en las multitudinarias escenas de lucha) pero es una lástima ver tantas buenas ideas desaprovechadas.

Nota: Me hubiera gustado agregar un enlace al episodio "The Forgotten" pero no lo encontré en castellano, salvo en fragmentos, así que si os ha interesado algo de este rollo, buscadlo vosotros mismos.

Friday, July 06, 2012

Entrevista a Paco León

Entrevista a Paco León, por su ópera prima "Carmina o revienta", realizada por un servidor para el suplemento GPS del periódico El Correo, aquí en versión larga, ya que en su publicación hubo que recortarla mucho. Desde ayer, en internet y dvd, y si tienen suerte de vivir en algún lugar cercano a donde se proyecta, también en salas...




“La vida es tan bonita que parece de verdad” dice un personaje de la película, ¿te interesaba que la gente se pregunte qué parte hay de real y cuál de ficción?


Igual que la de Tom Clancy “la diferencia entre la realidad y la ficción es que la ficción tiene sentido” esa frase habla de ese juego que se plantea de mezclar realidad y ficción, donde se desdibujan los límites entre la una y la otra. Es una reflexión en un momento en que este personaje tan shakesperiano está mirando a la luna y diciendo ‘¿qué es la vida?’ ‘La vida es sueño’. A la vez me parece que con esa escena el personaje se salvaba. Yo tenía miedo a lo social, a que fuera simplemente una mujer abnegada y luchadora con su marido borracho y que se quedara en eso. Para mi era importante que ese personaje tuviera un mundo y una poesía, que no fuera un borracho simplemente.



¿Cuánto tiempo te llevó pensar cómo deberías orientar esta historia?

Se gestó en mi cabeza durante bastante tiempo, pensando en ordenar anécdotas, en la manera de encontrar cómo contarlas sin que yo las jodiese, que llegara de la manera más directa. Pensé primero en hacer un monólogo de todo esto, después en un guión convencional rodándolo con actores profesionales, hasta que llegué a la fórmula que me pareció más interesante que fue trabajar con gente real, con los protagonistas de los que surge la idea, mezclando el documental con la ficción. Esto permitía que la producción fuera muy barata y tuviera un punto experimental. Una vez que encontré la fórmula, fue todo muy rápido. Se rodó en once días y se montó en un mes.



¿Por qué dices que no había papel para ti en la película? ¿Para concentrarte en la dirección? ¿Tal vez para homenajear a tu madre y a tu hermana?

No, no he intentado hacer ningún homenaje porque lo mío era la mirada, soy el que ve eso, el que alucina y el que lo cuenta. Esa es mi relación con mi familia y con mi entorno, siempre he tenido esa mirada alucinada ante esa realidad. Desde muy chico decía yo ¿qué hago aquí? La película está contada desde una mirada alucinada y ajena, aunque yo pertenezca a eso.




Dices que querías ofrecer una ‘mirada sueca’ de esta realidad andaluza

Podría haber hecho una oda, podría haber sido mucho más amable a la figura de mi madre, haber sido más cómplice o dulcificar. La mirada sueca está pretendida, contar las cosas desde la extrañeza y desde el interés casi antropológico, sin dulcificar los excesos.



Comentas que gracias a esta película te has reconciliado con tus orígenes

Eso lo debí hacer antes, hay que estar en paz con tu familia y con tus raíces antes de hacer una película como esta. Siempre hay cosas que trabajar y los psicólogos siempre verán resquicios en los que currar. Pero ha sido todo bastante placentero, no ha habido ni orgullo ni trauma. Todo ha tenido siempre una finalidad bastante artística.



¿No le preocupaba a tu madre la imagen que se diera de ella?

No, porque está muy claro, la intención siempre ha sido hacer una película. La ficción es una coartada perfecta que evita ese pudor de ‘salgo muy bruta, o muy fea’... Todo proceso artístico parte de una intimidad, aunque este igual es muy literal. Yo soy muy pudoroso a la hora de contar cosas de mi vida real y a un periodista no se las explicaría en la vida, pero hacer una película es otra cosa.



Tu madre dice que se quería morir cuando se vio en pantalla, pero al rodar no parece que haya tenido ninguna vergüenza


Sí, ella fue muy dócil y diría que mucho más que en la vida real. Fue más fácil rodar con ella que convivir con ella. Fue de una generosidad y una confianza brutal. De todos modos los actores y las actrices también nos vemos horribles cuando nos vemos en pantalla, así que eso también la hace muy “actriz” en cierto modo.



¿Por qué decidiste ocultar todas las referencias a tu trabajo como actor y al de tu hermana en la película?

No se trata de ocultar, es que para contar lo que había que contar...no es el biopic de mi gitana. “Mi vida, my life”, ni siquiera la de mi madre. Parte de una realidad para contar una ficción, yo no pegaba ahí para nada. No venía cuento. Al fin y al cabo aquí todos hacen un personaje, mi hermana o incluso mi madre.





La película es muy divertida pero también tiene reflexiones amargas

Sí, me parece que las cosas importantes tienen que tener un componente de humor. A mi me llena mucho más, me parece que es más real la mirada sobre algo si tiene humor. Como la vida no tiene género siempre que empiezas a contar cosas complejas tiene que aparecer todo, el humor y el drama. Y en esta película aparecen esos dos colores y muchos otros.



Has apostado por un estreno simultáneo en salas, internet y dvd


Esto obedece al sentir y al pulso de la gente, al comprobar que hay una necesidad social de consumir cine barato. Que las salas están claramente en recesión y las plataformas de internet y de pago están subiendo y que hay que crear un nuevo mercado de la industria porque internet es imparable y hay que contar con eso. Es un experimento salir en salas y a la vez en internet pero también le pega mucho a la película porque es experimental pero a la vez muy directa y con una pretensión comercial, por ser una comedia, porque estoy yo, está María y eso la hace muy fácil de promocionar.



Pero ¿ crees que se descarga mucho cine español?

Lo sé. Legalmente todavía muy poco porque no se promociona, porque siempre llega bastante más tarde a las plataformas de descarga online, pero si contamos las piratas, muchísimo. Actualmente es cuando más se consumen audiovisuales en España. Parece extraño con la crisis que hay en la industria. La historia es la piratería pero hay que combatirla, pero dando alternativas, no basta con prohibir.





Antes de esta película habías tenido experiencia como director en la obra de teatro The Hole o en la serie de televisión Ácaros ...son tres cosas muy diferentes en su estilo y temática ¿dirías que hay un rasgo en común en todas ellas?


La intención de hacer algo diferente. Siempre parto de algo que a mi me gustaría ver como espectador y eso es lo que intento hacer tanto en los cortos, The Hole o Ácaros.



Aparte de todo esto continúas en “Aída” contra viento y marea, a pesar de la marcha de otros actores, ¿Cómo sacas tiempo para todo?


Fatal. Voy de culo, pero para mi la única manera de poder estar en “Aída” sin aburrirme es hacer muchas actividades extraescolares, combinando las temporadas de la serie con cine, teatro...



Por cierto, Doña Eugenia (Marisol Ayuso), tu madre en “Aída” tiene algunos parecidos con Carmina...

Cuando llego Marisol Ayuso sí vi que había algo en el volumen, en el hecho de que fuera una mujer rubia, en lo que come...pero también están las diferencias. Aunque puedas encontrar similitudes las diferencias son más importantes.

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